Colección de Instrumentos Antiguos del
Real Instituto y Observatorio de la Armada
RELOJES PARA LA NAVEGACIÓN
Cronómetros marinos de la Armada Española
(siglos XIX y XX)
Uno de los métodos ideados en el siglo XVI para la determinación precisa de la longitud geográfica en alta mar se basaba en el transporte de la hora a bordo del navío, pues exigía la observación de un mismo fenómeno celeste desde dos puntos diferentes (el puerto de partida y el lugar donde se encontraba el barco) para calcular la diferencia horaria entre ambas observaciones. No obstante, a pesar de la aparente simplicidad del método, su aplicación a la navegación tardaría muchos años en llegar, ya que la construcción de relojes de precisión capaces de mantener la hora en alta mar, los llamados cronómetros marinos, no tendría lugar hasta bien entrado el siglo XVIII.
En 1736, el relojero inglés John Harrison obtuvo autorización del Board of Longitude para probar un cronómetro marino, cuyos positivos resultados le permitieron conseguir ayuda oficial para construir un reloj más perfeccionado. Unos años más tarde, Harrison fabricó un cronómetro capaz de no superar los cinco segundos de error tras una prueba continuada de 81 días. Mientras tanto, en el último tercio del siglo, los franceses Ferdinand Berthoud y Pierre Le Roy conseguirían construir aparatos de una precisión similar a la obtenida muy poco tiempo antes por el relojero inglés.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, el Real Observatorio de Cádiz fue la única institución científica española dotada de aparatos de relojería de precisión. Por un lado, para su uso en las observaciones y para la determinación de la hora por métodos astronómicos, fueron adquiridos algunos péndulos de precisión en Inglaterra. Por otro lado, con la intención de dotar a las expediciones marítimas ilustradas que caracterizaron al último tercio del siglo, la Marina adquirió un cierto número de cronómetros construidos en París por Berthoud, que pasarían a formar parte del cargo instrumental del Observatorio, iniciándose entonces su función como depósito de este tipo de aparatos.
Aunque los primeros cronómetros eran máquinas prototipo, de las que sólo existían contados ejemplares, Jorge Juan consiguió del Gobierno español la adquisición de algunos de estos aparatos para uso de la Marina, que los depositaría en el Real Observatorio de Cádiz. Desde la mencionada propuesta de Jorge Juan hasta 1820, la Marina adquirió 46 cronómetros, también llamados en aquella época relojes de longitud, que fueron inscritos en el inventario de instrumentos del Observatorio. De todos ellos, merecen una atención más destacada, por la importancia de sus constructores, los adquiridos en París a Ferdinand Berthoud y en Londres a John Arnold. Entre septiembre de 1775 y mayo de 1776 llegaron a Cádiz ocho cronómetros construidos en Francia por Berthoud. Fueron los primeros cronómetros marinos de la Armada española. Los pocos cronómetros que quedaron de esta primera época fueron cedidos al Museo Naval de Madrid, donde hoy día se conservan.
Ya en el siglo XIX, la importancia de los cronómetros para la navegación provocó la organización de un servicio especializado para organizar su adquisición, conservación y arreglo. Desde que el Observatorio funcionaba como tal, había sido relativamente frecuente que los oficiales de la Marina acudiesen al relojero de la institución, encargado del cuidado de los péndulos utilizados en las observaciones astronómicas, para el arreglo de sus cronómetros. Esta función técnica desarrollada por el Observatorio de San Fernando quedó definitivamente reconocida cuando, a instancias del director, el Ministerio envió en 1857 a los capitanes generales de los departamentos de Cádiz, Ferrol y Cartagena y a los comandantes generales de los apostaderos de La Habana y Filipinas, una circular solicitando noticias sobre los cronómetros asignados a los buques bajo su mando, con la intención de que el Observatorio pudiese tener constancia del número y estado de los cronómetros al servicio de la Marina.
Poco después, en 1860, como consecuencia de la puesta en marcha de la nueva sección de Geografía, cuya misión primordial sería la conservación y arreglo de los cronómetros, de los instrumentos náuticos, físicos, geodésicos y astronómicos, y de las colecciones de atlas, cartas, planos y derroteros, el Ministerio de Marina se propuso centralizar en el Observatorio todos estos asuntos. Podemos afirmar, pues, que pasada la mitad del siglo XIX quedó establecida definitivamente la función técnica del Observatorio de la Marina en lo que se refiere a la adquisición, conservación y arreglo de los cronómetros marinos.
Como consecuencia de estas funciones, a cargo en la actualidad del Servicio de Cronometría Naval encuadrado en la Sección de Hora, la Relojería del Real Instituto y Observatorio de la Armada custodia una interesante colección de cronómetros marinos, algunos de los cuales han pasado ya a formar parte de la Colección de Instrumentos Antiguos. Estos son los que presentamos en esta exposición, que pretende dar a conocer la variedad y calidad de los cronómetros marinos empleados en los buques de la Armada durante gran parte de los siglos XIX y XX.
Jefe de Servicio de Centro de Cálculo
Ramón Rodríguez-Villamil de Dolarea
Catálogo comentado y selección de imágenes
Francisco José González González
Diseño web
Antonio Cruz Rodríguez
Luis Miguel Peci Sánchez