Contenu disponible seul chez l'Espagnol
Para lograr la invasión de Inglaterra con las fuerzas concentradas en Boulogne, Napoleón había estudiado en 1804 sucesivos planes que no llegaron a ejecutarse. Finalmente, el 2 de marzo de 1805 formuló la idea de la maniobra estratégica concretada en el siguiente plan, donde ya se contemplaba la intervención española.
El vicealmirante francés Ganteaume debía zarpar de Brest con 21 navíos, arrumbar a Ferrol, dispersar los buques ingleses que mantenían el bloqueo frente a este puerto y reunirse con los cuatro navíos de la división del contralmirante Gourdon y los ocho españoles de Grandallana allí basados. Seguidamente se dirigiría a las Antillas para unirse a Villeneuve, Gravina y Missiessy, y entonces, con los 40 navíos a su mando, regresaría a Ouessant para atacar las fuerzas británicas presentes en la zona y seguir hasta Boulogne.
Villeneuve saldría de Tolón con 11 navíos para recoger en Cádiz los de Gravina, poner rumbo a Martinica y esperar allí a Ganteaume durante cuarenta días. Si la reunión no se llegase a efectuar en este plazo, Villeneuve se debía dirigir a Canarias para interceptar el tráfico británico, y si continuaba sin noticias de Ganteaume entraría en Cádiz.
Por otra orden de Decrès del 27 de febrero expedida a Missiessy, que estaba ya en la mar desde el 11 de enero, debía esperar la llegada de las fuerzas combinadas que apareciesen en la zona de las Antillas hasta fines de junio. En caso de no aparecer fuerza alguna, regresaría a Francia.
En cumplimiento de este plan, Villeneuve se hizo a la vela desde Tolón el 30 de marzo de 1805 con once navíos de la escuadra francesa del Mediterráneo. Nelson no se apercibió de su salida pues navegaba en aguas del sur de Cerdeña. El francés sería avistado por dos fragatas británicas, que cometieron el error de abandonar el contacto para prevenir a Nelson. Villeneuve se dirigió hacia el Sur sin ser incomodado, pero cuando el 7 de abril se presentó frente a Cartagena, la división española de Salcedo no estaba lista para salir. Continuó viaje y al anochecer del día 9, la escuadra francesa fondeaba en Cádiz una vez ahuyentada la división británica de cinco navíos del vicealmirante Orde.
En Cádiz se hallaba la escuadra de cinco navíos españoles y uno francés de Gravina, con su insignia arbolada en el navío Argonauta. En la madrugada del día 10 la escuadra combinada se puso en movimiento, de modo tan precipitado que tan sólo el Argonauta y el América siguieron a los franceses. Afortunadamente, una vez atravesado el Atlántico, el 17 de mayo se volvió a reunir en Fort-de-France (isla Martinica) la escuadra combinada de 12 navíos, 6 fragatas, 2 corbetas y 2 bergantines franceses, y 6 navíos y una fragata españoles.
Mientras tanto, en virtud de los planes de Napoleón, Missiessy se había hecho a la mar en enero y tras una serie de incursiones en las islas británicas de las Antillas, fracasó en su reunión con Villeneuve y regresó a Rochefort. Ganteaume, por su parte, permanecía bloqueado en Brest desde el 31 de marzo por la escuadra de Cornwallis. Gran parte del proyecto napoleónico se había venido abajo.
Nelson, con once navíos, permaneció en el Mediterráneo hasta el 16 de abril, en que recibió la noticia de haber sido avistados los franceses nueve días antes a la altura de cabo de Gata, rumbo al Estrecho. Tras muchas indecisiones, adivinando las intenciones de Villeneuve, abandonó Lagos (Portugal) el 11 de mayo e hizo rumbo a la isla Barbada (Antillas), donde fondeó el 4 de junio. Allí se le incorporaron dos navíos del escuadrón de Cochrane.
Villeneuve y Gravina se reunieron en Fort-de-France para adoptar un plan de campaña, con la desventaja de no conocer el objetivo final de invadir Inglaterra, deliberadamente ocultado por Napoleón. Las pretensiones de ambos jefes se inclinaban por un ataque en las posesiones inglesas, y el almirante francés decidió emprender en primer lugar el desalojo de la guarnición británica del islote del Diamante. La operación se efectuó con éxito del 30 de mayo al 2 de junio.
Convencido de la imposibilidad de la salida de Ganteaume desde Brest, Napoleón había decidido modificar el plan del 2 de marzo convirtiendo a la escuadra de Villeneuve en el centro de gravedad de su maniobra estratégica. A tal efecto, el 17 de abril impartió nuevas instrucciones, donde contemplaba la salida desde Rochefort del contralmirante Magon al mando de dos navíos, encargado de llevarlas a las Antillas e integrarse en las fuerzas de Villeneuve. En el caso de que éste no recibiera noticias a través de fragatas trascurridos 35 días desde la llegada de Magon, el Emperador autorizaba el regreso de Villeneuve a Europa para recoger los navíos que encontrase en Ferrol y dirigirse a Brest. Reunido con Ganteaume, debía entrar en el Canal con una fuerza de 50 navíos para llegar sobre Boulogne.
Magon se hizo a la vela el 1 de mayo y llegó a Martinica el 4 de junio. Por fin, Villeneuve se enteraba de la finalidad de la maniobra estratégica, aunque no se comprende bien la idea perseguida por el Emperador al imponer una espera de un mes para emprender el regreso que podía comprometer el éxito de la invasión de Inglaterra.
La escuadra combinada de veinte navíos y nueve buques menores, se hizo a la mar el 5 de junio para atacar la isla de Barbudo. Pasó por Guadalupe, posesión francesa, donde recogió tropa como refuerzo de la fuerza de desembarco. Tras navegar entre las islas Monserrate y Antigua, Villeneuve pretendía rodear por el norte la isla Barbudo para dirigirse desde barlovento a la Barbada, cuando en la mañana del 8 de junio avistó un convoy británico de 15 barcos. Emprendida la caza, 14 resultaron capturados.
Por los prisioneros, Villeneuve y Gravina se enteraron de la llegada de Nelson a la Barbada el 4 de junio. A la vista de la nueva situación, de acuerdo ambos generales, Villeneuve decidió emprender el regreso inmediato a Europa, desobedeciendo las órdenes del Emperador. Como consecuencia, la escuadra aliada arrumbó el 11 de junio hacia Ferrol. Al recalar en cabo Finisterre el 22 de julio, la escuadra combinada fue interceptada por la británica de Calder, entablándose un combate indeciso en el que resultaron apresados dos navíos españoles sotaventados hacia la línea enemiga y no auxiliados adecuadamente por Villeneuve. Éste, en vez de dirigirse a Brest según lo ordenado, tras cortas estancias en Vigo (27 al 31 de julio) y La Coruña (2 al 13 de agosto) se refugió en Cádiz (20 de agosto), llevando consigo las fuerzas hispanofrancesas estacionadas en Ferrol (9 navíos de Grandallana y 5 de Dumanoir), acuciado por el temor de encontrarse con Nelson.
El arrebato de cólera del Emperador ante la noticia de la llegada a Cádiz de la escuadra finalizó cuando de modo repentino se serenó y procedió a la redacción del plan de campaña que le llevaría a los campos de Austerlitz aquel mismo año. El proyecto de invasión de Inglaterra había sido definitivamente abandonado.
Nelson recibió en la Barbada, donde había llegado el 4 de junio, completamente desorientado al principio inició la búsqueda de Villeneuve dirigiéndose a la isla de Trinidad. Allí se enteró el 8 de la ocupación del Diamante por los aliados, y volvió hacia el Norte para fondear la noche del 12 de junio en la isla Antigua, donde las noticias recibidas fueron vagas y poco satisfactorias. Entonces, el almirante británico consideró acertadamente que Villeneuve había emprendido el regreso a Europa. El 13 de junio se dirigía a Gibraltar, donde fondeó el 19 de julio con once navíos. Al deducir el 24 por los informes recibidos que la escuadra combinada, se dirigía hacia Galicia o a la Bretaña francesa, arrumbó hacia el Norte, dejando a Collingwood frente a Cádiz. El 15 de agosto se reunía con Cornwallis sobre d´Ouessant. Las fuerzas puestas a disposición de este almirante alcanzaron la cifra de 40 navíos de línea, más que suficientes para anular la amenaza de las escuadras aliadas.
Al partir Gravina desde Cádiz hacia las Antillas la noche del 9 de abril de 1805, el teniente general Álava quedó encargado de completar el armamento de todos los buques útiles para el servicio. Fondeada la escuadra combinada en Cádiz el 20 de agosto, Álava entregó a Gravina el mando de las fuerzas que había alistado en el Departamento, quedando finalmente constituida la fuerza española por 15 navíos. Mientras, Villeneuve se dedicaba a preparar sus 18 navíos, ocho buques menores, reparándolos a la espera de instrucciones sobre futuras operaciones.
Éstas no tardarían en llegar. El disgusto de Napoleón había ido en aumento, y el 6 de septiembre decidía relevar a Villeneuve por Rosily en el mando de la escuadra francesa de Cádiz. No obstante, el 14 del mismo mes, por si podía surtir efecto antes de producirse el relevo, el Emperador enviaba a su almirante la orden de salida y tras recoger en Cartagena los navíos de Salcedo, marchar a Nápoles, para desembarcar las tropas que tenía a bordo.
Impaciente Villeneuve por no defraudar al Emperador, el 8 de octubre convocó una reunión de los mandos de ambas naciones a bordo del Bucentaure, para decidir sobre la conveniencia de la salida. La junta optó suspenderla ante la superioridad del enemigo y la falta de preparación de varios navíos.
Mientras tanto, Nelson, tras corta estancia en Portsmouth, salió el 15 de septiembre a bordo del navío Victory para tomar el mando de la escuadra de bloqueo y el 28 llegaba a los accesos de Cádiz. Collingwood le entregó las fuerzas navales presentes. Inmediatamente, el almirante británico adoptó un sistema de bloqueo similar al que había empleado previamente en Tolón: situar el cuerpo principal de su escuadra a 50 millas al oeste de Cádiz, varias fragatas en las inmediaciones del puerto y cinco navíos situados entre estas fragatas y el cuerpo principal, al objeto de lograr una retrasmisión rápida de los avisos. Al día siguiente de su llegada a Cádiz, recibió a bordo del Victory a los comandantes de los navíos y les expuso el plan de combate que estaba madurando emplear en caso de acción con la escuadra de Villeneuve. La idea consistía en sustituir el sistema de batirse dos escuadras en líneas de fila paralelas, por el de cortar y envolver la del enemigo para destruir su centro y retaguardia antes de que pudiesen recibir socorro de la vanguardia.
Villeneuve aparentaba el día 15 de octubre desconocer las razones de la venida de Rosily, aunque ya se aseguraba en Cádiz que sería para relevarle en el mando. Entonces, el abatido almirante apreció haber caído en desgracia del Emperador y juzgó su honor y capacidad profesional puestos en duda ante sus subordinados. En efecto, sin haber variado las circunstancias que habían supuesto la cancelación de la salida acordada en el consejo de guerra del 8 de octubre, resolvió el 18 ordenarla inmediatamente sin la menor esperanza de éxito. Esta vez no se opuso Gravina, quizá en la creencia de que el viento impidiese la salida de los barcos a la mar antes de la llegada de Rosily a Cádiz.