Retrato de Cayetano Valdés y Flores (1767-1835), capitán general de la
Real Armada. Óleo sobre lienzo (82 x 62 cm), pintado por José Roldán y
Martínez (?-1874), realizado en Sevilla en 1847, por encargo del Museo
Naval; retrato de medio cuerpo, de frente; uniforme pequeño de capitán
general, Director General de la Armada; bandas y placas de las grandes
cruces de San Fernando y San Hermenegildo; venera de la Orden de Malta.
Don
Cayetano Valdés sentó plaza de guardiamarina en 1781. Se halló en el
combate de Espartel a las órdenes de Luis de Córdova contra la escuadra
inglesa de Howe (1782), y en Argel a las órdenes de Barceló (1784).
Participó en la expedición de Malaspina (1789-1794). Tuvo destacada
actuación al mando del navío Pelayo en el combate de San Vicente (14 de
febrero de 1797). Participó en las acciones del bloqueo de Cádiz por
los británicos, a las órdenes de Mazarredo (1797-1799). En 1799 con la
misma escuadra se trasladó a Brest, donde pasó a mandar el Neptuno,
insignia de Gravina. Tomó parte en la expedición combinada
hispano-francesa que salió de Brest para sofocar la rebelión de Santo
Domingo; despues de asistir a la toma de Guárico y Puerto Delfín pasó a
La Habana desde donde se restituyó a Cádiz (1802). Al mando del mismo
Neptuno, se batió bizarramente en Trafalgar, donde recibió una herida
grave. Regresado a Cádiz, ascendió a jefe de escuadra, haciéndose cargo
de la de Cartagena, que trasladó a Mahón para evitar que cayera en
poder de Francia (1808). Declarada la guerra de la Independencia, pasó
al Ejército y, al mando de una división de las fuerzas de Blake, se
encontró en la batalla de Espinosa de los Monteros. En 1809 ascendió a
teniente general y fue nombrado capitán general de Cádiz. Regresado
Fernando VII, fue confinado al castillo de Alicante por no aceptar el
absolutismo, pero fue repuesto en su destino de Cádiz en 1820. Diputado
a Cortes (1822-1823), Valdés resistió al ejército del duque de Angulema
que pretendió y logró establecer el absolutismo en España. Condenado a
muerte, Valdés pasó a Gibraltar en 1823 y de allí a Inglaterra, donde
se exilió hasta 1833, en que la reina Isabel II le repuso en el mando
del Departamento de Cádiz y nombró capitán general de la Armada.
Falleció en San Fernando en 1835.