El
navío Santa Ana, de tres puentes y 112 cañones, durante el Combate de
Trafalgar iba al mando del capitán de navío Gardoqui y llevaba a bordo
al teniente general Álava. La columna británica encabezada por el
almirante Cuthbert Collingwood, que montaba el Royal Sovereing (capitán
de navío Edward Rottheram), también de tres puentes y 100 cañones,
atravesó la línea franco española por la popa del Santa Ana y la proa
del francés Fougueaux, de 74 cañones. Al pasar a la altura del español,
el Royal Sovereign disparó los cincuenta cañones de babor, dejando la
popa del español casi destrozada y en las cubiertas más de cien bajas;
a continuación el inglés viró a babor y quedó cerca del costado de
estribor del Santa Ana, que a su vez disparó los cañones de esta banda,
que destrozaron a su oponente, haciéndole escorar dos tablas del
costado; ambos navíos se combatieron encarnizadamente durante dos horas
y media, al cabo de las cuales el Santa Ana se rindió al ser atacado
por más navíos británicos, cuando estaba completamente desmantelado,
con cinco oficiales y noventa y siete hombres muertos, y Álava,
Gardoqui, cuatro oficiales y ciento cuarenta y un hombres heridos.
Durante el temporal que siguió al combate, la dotación del Santa Ana
represó el navío, que pudo entrar en Cádiz a remolque de la fragata
francesa Themis. Por su parte, el Royal Sovereign perdió los palos
mayor y mesana y tuvo cinco oficiales y cuarenta y dos hombres muertos,
y nueve oficiales, ochenta y cinco heridos, quedando de tal suerte que
Collingwood tuvo que trasbordar su insignia a la fragata Euryalus. El
óleo fue pintado cuando el autor era conservador del Museo Naval.