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Vida a bordo Actividades

XC Crucero de Instrucción .- Buque escuela 'Juan Sebastián de Elcano'

martes, 13 de marzo de 2018

Vida a bordo, 13 de marzo de 2018.

El día que conocí al rey de los mares

Lo que a continuación os voy a narrar probablemente no os lo creáis pero ayer el Rey Neptuno estuvo a bordo durante unas horas e incluso tomó el mando del barco.

Pero no vino por que sí, sino porque el lunes 12 de marzo por la mañana cruzamos el ecuador, concretamente a las 10:42 tras 16 singladuras contadas desde que salimos de Las Palmas de Gran Canaria. Es curioso porque en un instante pasamos de invierno a verano, como quien no quiere la cosa. Eso sí, seguía haciendo el mismo calor…

Que crucemos el ecuador es lógico porque si queremos llegar a Río de Janeiro, tarde o temprano habrá que atravesarlo. Lo que quizás no sabíais es que el rey de los mares nos haría una visita. De hecho visita todos los barcos de la Armada la primera vez que cruzan el ecuador en una campaña. Así lo recoge el Ceremonial Marítimo:

Paso del ecuador

El momento de cruzar la línea se marca con un repique de la campana, pero el resto de la fiesta admite cierta latitud para que pueda celebrarse por la mañana.

No es propiamente una ceremonia sino la parodia humorística de una ceremonia que realiza la marinería de un barco al cruzar el ecuador por primera vez en una campaña.

Nos contaba el oficial americano que también visita los barcos de otras armadas, pero seguro que no se siente tan a gusto como cuando visita al “Embajador y navegante”. El soberano de todos los mares y océanos ha visitado el “Elcano” en 58 ocasiones (contando con esta), aunque realmente ha cruzado el ecuador 121 veces ya. Tanto es así que el propio Ceremonial Marítimo al que tantas referencias hago en este diario se basa en este barco:

Es un acontecimiento que, lamentablemente en los tiempos que corren, pocos barcos tienen la ocasión de celebrar, por lo que debemos limitarnos a describir someramente la que todos los años se hace en el J. S. Elcano.

Los fastos comenzaron el lunes por la tarde con los tradicionales campeonatos del cruce del ecuador: dominadas, trepar el guindola, carrera de huevo con cuchara, llevar una manzana con la cabeza por parejas y algún otro divertido juego.

Después, el paje (el cabo más antiguo) bajó del palo trinquete para anunciar la inminente llegada de Neptuno para después leer la desorden.

El cabo más veterano de la dotación, disfrazado con ingenio, representa el papel de dios Neptuno y, desde la cofa del trinquete llama al puente anunciando su llegada a su propósito de hacerse cargo del barco.

Esta desorden “sustituye” a la Orden Diaria durante la presencia de Neptuno. En ella se reflejan los intercambios de galones: un alférez de navío es nombrado cocinero, un repostero pasa a ser comandante de la guardia, el contramaestre se convierte en gaviero, etc.

Los organizadores y directores de escena son los cabos veteranos y en este día se interrumpe la rutina de a bordo y se declara festivo, reteniendo únicamente los puestos necesarios para la seguridad y la navegación.

El día comenzó una hora más tarde de lo normal con una diana floreada a 0745, en la que, nuestra querida banda de música nos regaló un “bonito” (y ruidoso) despertar que dio comienzo a este día.

Una vez levantados, desayunamos y acto seguido nos prepararnos para la llegada del Rey. Gran parte de la dotación se disfrazó para la ocasión y pudimos ver una gran variedad de disfraces. También pudimos observar el tradicional intercambio de palas entre oficiales, guardiamarinas, suboficiales y marineros, lo cual fue bastante divertido.

Es notable la gracia de que dan muestra los participantes para improvisar disfraces y discursos y gastar bromas algo fuertes pero nunca pesadas u ofensivas.

A las 1000, por fin llegó el Rey Neptuno. El soberano de los mares y océanos, acompañado de su verdugo y de dos bellas ninfas bajó del trinquete y se dirigió en procesión al puente de gobierno donde el comandante le “cedió” el mando del “Juan Sebastián de Elcano”.

A continuación, Neptuno es arriado «majestuosamente sentado» en una guindola hasta cubierta donde le espera su cortejo formado por la ninfa Anfitrite y una cohorte de negros armados de chuzos.

Se dirigen al puente en solemne procesión para «tomar el mando» de manos del Comandante y, una vez realizada la «transferencia» se encaminan todos al combés donde se ha preparado un estrado con los tronos para Neptuno, Anfitrite y el Comandante.

Una vez entregado el mando, juntos descendieron al alcázar donde se dispuso su majestad para comenzar el cobro del tributo y bautizo de los neófitos.

Al ser esta la primera vez que cruzo el ecuador navegando, me encontraba entre los neófitos (así llaman al que va a ser bautizado). Nunca me explicaron en qué consistía la tradición, pero lo primero que vi fue un barreño lleno de unas aguas de las que desconozco su origen.

Sentado en su trono, Neptuno «bautiza» a los «neófitos» de cualquier grado o condición, les gasta bromas, exige tributos y concede mercedes.

Uno a uno oficiales, guardiamarinas, suboficiales, cabos y marineros neófitos fuimos presentados al Rey Neptuno. Su verdugo, cumpliendo la voluntad de su amo, se encargó de despojar a cada uno de parte de su cabello o barba, según la ocasión.

Una vez pagado el tributo, el verdugo, ayudado por su cohorte, se encargaba de bautizar al neófito introduciendo su cabeza en el interior del barreño de aguas desconocidas.

Una vez finalizados los bautizos, a eso de las 1200, dio comienzo en toldilla el campeonato de “tira-soga”. Después de una ardua batalla, el equipo de la brigada de Maniobra venció a los “veteranos” (el equipo de los suboficiales) erigiéndose como justos ganadores de la competición.

A las 1415, comenzó la comida en cubierta en la que toda la dotación pudo disfrutar de una exquisita comida. Tuvimos la suerte de que el día nos acompañó bastante, salvo un breve chubasco por la mañana. El sol nos acompañó el resto del día, lo que nos permitió disfrutar a lo grande.

Finalizada la comida, a las 1600 se atrasaron los relojes una hora, pasando de huso horario “NOVEMBER” a huso horario “OSCAR”, que se tradujo en que algunos pudimos gozar de más tiempo de siesta.

Después el rey de los mares junto con el comandante hicieron entrega de premios a los ganadores de los diversos juegos. También entregaron un diploma a cada uno de los que fuimos bautizados, firmado por el Rey Neptuno y el comandante, que certifica nuestro paso por el ecuador. Ya nadie me podrá tachar de neófito.

Finalizado este acto, el Rey Neptuno fue acompañado de nuevo al Puente de Gobierno donde le “devolvió” el mando al comandante y nos deseó a todos mucha suerte en nuestras singladuras.

Y de repente el barco volvió a la normalidad, los disfraces desaparecieron para dar paso a la uniformidad reglamentaria, todos volvimos a trabajar en nuestras respectivas obligaciones y el sol se puso sobre el horizonte como si nada de lo anterior hubiese acontecido.

Este ha sido sin lugar a duda un día para el recuerdo, que seguramente quedará grabado en nuestra memoria para el resto de nuestros días.

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