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La crisis que supuso la invasión musulmana dio al traste con la monarquía visigótica, pero no fue óbice para que continuasen usándose algunos de los símbolos anteriores, entre los que destacan la cruz y el color rojo. No existe documento que precise cual fue la enseña enarbolada por Pelayo (722-737) en la batalla de Covadonga (718). Parece ser que las armas del primer rey de la Reconquista estaban constituidas por un león rojo sobre campo blanco. Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) supone que fue una cruz roja, pero la tradición secular prefiere relatar que Pelayo alzó ante sus tropas una cruz de madera de roble, llamada de la Victoria. Esta cruz fue recubierta de oro por Alfonso III "el Magno" en el 908 y expoliada de la catedral de Oviedo en 1977.
Bandera Real de Ramiro I (842-850)
La cruz, signo de los cristianos y de color rojo, bandera real de Ramiro I (842-850), utilizada en la batalla de Clavijo, parece ser la más antigua clasificada. Se encuentra representada como tal en el Tumbo A de la catedral de Santiago, en la misma pintura aparecen también con idénticos signos otras banderas de forma cuadrada que se suponen eran las que hacían ondear las tropas.
La expansión de Asturias al sur de la cordillera cantábrica obligó a elegir una nueva capital del reino, y así, a la muerte de Alfonso III, el mayor de sus hijos, García (910-914), fue el primero en titularse rey de León, mientras que sus hermanos Ordoño y Fruela quedaban como reyes feudatarios de Galicia y Asturias.
Pendón de León (912)
Claramente, el signo distintivo del nuevo reino debió ser desde un principio el león, pues aparte de la coincidencia del nombre con el emblema, existen datos citados por ciertos historiadores.
En reinados posteriores, los diversos monarcas usaron pendones, banderas o estandartes sin sujetarse a reglas fijas, aunque imperaba el color rojo y las figuras religiosas.